
Cada verano, los incendios forestales ponen de manifiesto la vulnerabilidad de nuestros ecosistemas y la necesidad de adoptar estrategias de gestión del territorio que permitan reducir el riesgo y minimizar sus consecuencias. En este contexto, la ganadería extensiva desempeña un papel fundamental al contribuir de forma natural al control de la vegetación y al mantenimiento de paisajes con un elevado valor ambiental.
El aprovechamiento de los recursos pastables mediante el pastoreo favorece la reducción de la carga de biomasa combustible, limita la expansión del matorral y ayuda a mantener espacios abiertos que pueden actuar como barreras naturales frente a la propagación del fuego. A ello se suma su contribución a la conservación de la biodiversidad, al mantenimiento de la fertilidad del suelo y al desarrollo socioeconómico de las zonas rurales. Estos aspectos son ampliamente reconocidos en el documento de referencia sobre ganadería extensiva y prevención de incendios.
Producción ecológica: un modelo que favorece el manejo sostenible
La normativa europea de producción ecológica promueve un modelo ganadero basado en el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, el acceso al pastoreo, el bienestar animal y la adaptación del manejo a las condiciones del entorno. Estos principios favorecen sistemas de producción estrechamente vinculados al territorio y compatibles con la conservación de los ecosistemas.
Además, distintas iniciativas desarrolladas en España, como los programas de pastoreo preventivo o los incentivos asociados a los servicios ambientales que presta la ganadería extensiva, ponen de relieve el reconocimiento creciente de este modelo como herramienta de gestión del territorio y prevención de incendios.
Certificar para aportar confianza
En este contexto, la certificación adquiere un papel relevante al ofrecer garantías objetivas sobre las prácticas desarrolladas en las explotaciones.
La certificación de Producción Ecológica acredita el cumplimiento de la normativa europea aplicable y verifica un sistema de producción basado en el respeto por los ciclos naturales, el uso responsable de los recursos y el bienestar de los animales.
Por su parte, BAGE – Bienestar Animal de Ganadería Extensiva certifica que las explotaciones cumplen requisitos específicos de bienestar animal adaptados a los sistemas extensivos, reconociendo un modelo de producción que integra el respeto por los animales con el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales y la conservación del territorio.
Aunque ambas certificaciones tienen objetivos diferentes, comparten un elemento esencial: contribuyen a poner en valor sistemas ganaderos que generan beneficios ambientales y sociales que trascienden la propia producción de alimentos.
Un reconocimiento a quienes gestionan el territorio
La prevención de incendios no depende de una única medida. Requiere planificación, gestión forestal, coordinación institucional y la implicación de quienes viven y trabajan en el medio rural.
En ese contexto, la ganadería extensiva constituye una herramienta de gestión del territorio con un importante valor ambiental. Reconocer y certificar las buenas prácticas desarrolladas por las explotaciones permite visibilizar esa contribución y ofrecer confianza tanto a los operadores como a la sociedad.
Impulsar modelos de producción sostenibles y disponer de esquemas de certificación rigurosos supone, en definitiva, una forma de reconocer el trabajo de los ganaderos y ganaderas que, además de producir alimentos de calidad, contribuyen cada día a conservar nuestros ecosistemas y a mantener vivo el medio rural.